Curso Masas y Panes sin Gluten (Cocinando el Cambio): mi opinión como alumno

Julio López Moreno
Julio López Moreno

Masas y Panes sin Gluten, en 30 segundos

Curso online de Lucía Gómez (Cocinando el Cambio) para aprender a hacer pan, pizza, pasta y empanadas sin gluten. Sin gomas químicas, sin almidones refinados y sin mixes de supermercado.

💰 Precio
277 € (o 2 pagos de 147 €, o hasta 12 cuotas)
🛡️ Garantía
15 días, gestionada por Hotmart
📚 Contenido
12 bloques, 67 lecciones, 41 recetas
🎯 Nivel
Desde cero. No necesitas experiencia
🔓 Acceso
De por vida, actualizaciones incluidas

En una línea: si has decidido reducir o eliminar el gluten y quieres pan de verdad —bueno, sano y sin tonterías—, este curso te da las herramientas para hacerlo tú. Si no piensas encender el horno, no lo compres.

Ver el curso en la web oficial →

Llevaba años haciendo pan. Y seguía sin saber hacer pan

Antes de comprar el curso de Lucía Gómez ya horneaba en casa. No era un novato. Cocino desde hace mucho, me gusta, y le dedico tiempo.

Buscaba recetas en Google. Le preguntaba a ChatGPT. Copiaba a los que salen amasando en Instagram con la cocina impoluta y el pan perfecto.

Unas veces salía bien. Otras no.

Y ese era el problema, aunque tardé en verlo. No es que mis panes salieran mal. Es que no sabía por qué salían bien cuando salían bien. Cambiaba una harina y el resultado se desmoronaba. Subía el agua y no sabía si iba hacia una miga más jugosa o hacia un ladrillo. Tenía recetas. Muchas. Lo que no tenía era criterio.

Estaba copiando resultados sin entender el proceso. Y eso no siempre funciona.

Por qué reduje el gluten (y por qué esta no es la review de un celíaco)

Te lo digo de entrada, no soy celíaco.

Hace años me tomé en serio la salud. Hacer deporte y cuidar la alimentación. Corro trail y compito varias veces al año —medias maratones y maratones de montaña— y ahí el cuerpo te pasa factura rápido si comes mal. Mi nutricionista fue clara: fuera procesados, todo lo natural que se pueda.

Uno de los ajustes fue reducir el gluten.

Y ahí me di de bruces con la contradicción más absurda del supermercado.

Me habían dicho que quitara los ultraprocesados. Y casi todo lo que encontraba «sin gluten» era, exactamente, un ultraprocesado. Almidones refinados, goma xantana, azúcares escondidos, aceites de mala calidad. Cambiaba un problema por otro y encima pagaba más.

El sin gluten del supermercado tiene un problema. Dos, en realidad.

Cuando dejas el gluten descubres rápido que el pasillo «sin gluten» del súper no es una solución. Es otro problema, con mejor marketing.

El primero es lo que lleva dentro.

Coge cualquier pan de molde sin gluten y lee la etiqueta. Almidón de maíz, almidón de patata, almidón de arroz. Goma xantana o goma guar para que aquello se sostenga. Azúcar o jarabe de glucosa. Aceites refinados. Aditivos y conservantes.

Es decir: has quitado el gluten y te has quedado con un ultraprocesado con muy poca cosa que aportar. Fibra, casi ninguna. Proteína, la justa. Un pico de glucosa garantizado.

Si estás dejando el gluten por salud, esto es exactamente lo contrario de lo que buscabas.

El segundo problema es el precio.

Y aquí los números son de escándalo.

Según el Informe de Precios 2026 de FACE (Federación de Asociaciones de Celiacos de España), una persona celiaca gasta 996,37 € más al año en la cesta de la compra que una persona que come con gluten.

Y el producto donde más se dispara la diferencia es, precisamente, el pan.

FACE lo desglosa: una familia con un miembro celiaco gasta 22,66 € más a la semana y 90,64 € más al mes. Y los productos básicos —la harina, el pan, la pasta— llegan a costar tres, cuatro o cinco veces más que sus equivalentes con gluten. FACE

Así que las opciones son dos: o comes barato y malo, o comes caro y bueno.

Yo elegí lo segundo. He comprado en los mejores obradores sin gluten que hay en España. Buenos de verdad, sin comparación con el pasillo del súper. Cuando no me da la vida, sigo comprando allí.

Pero incluso ahí hay letra pequeña: hasta los mejores acaban metiendo alguna goma. Es comprensible, es lo que hace que un pan aguante, pero no es limpio del todo. Y cuando llevas tiempo leyendo etiquetas, esas cosas se te empiezan a notar.

Y por encima de eso hay un techo mayor, que no tiene nada que ver con el dinero.

Ni el mejor obrador hace el pan que tú quieres

Un obrador, por bueno que sea, hace su pan. Y su pan puede ser magnífico. Pero es el suyo.

¿Y si quieres un pan bajo en carbohidratos? ¿O con más proteína, porque entrenas? ¿O con las semillas que a ti te sientan bien y sin las que no? ¿O una fermentación más larga porque así lo digieres mejor?

Entonces empieza el peregrinaje: una tienda para el pan, otra para las bases de pizza, otra para lo bajo en carbohidratos. Y con suerte encuentras algo que se le parece. Nunca lo que tenías en la cabeza.

Ese es el techo real del pan comprado. No es el precio. Es que no decides tú.

Cuando aprendes a hacerlo, ese techo desaparece. Tú eliges las harinas. Tú eliges qué no lleva. Tú eliges cómo fermenta. En una cosa que te comes todos los días, y que se comen los tuyos.

Así que me hice la pregunta obvia: ¿y si aprendo a hacerlo yo?

Miga esponjosa de un pan sin gluten hecho en casa con el curso de Lucía Gómez
Así queda la miga cuando el pan sale bien.

Qué es «Masas y Panes sin Gluten» y quién está detrás

El curso es de Lucía Gómez, la cocinera detrás de Cocinando el Cambio. Es online, con vídeos y PDF descargables, y el acceso es de por vida.

No es un recetario en pdf o vídeo. Es un método: primero entiendes cómo funcionan las harinas, los aglutinantes y las fermentaciones, y luego aplicas eso en las recetas. Panes, pizzas, pasta fresca, empanadas, crepes, panes de molde, masa madre…

La promesa, y esto es lo que lo separa del resto: sin gomas químicas, sin almidones refinados, sin azúcares añadidos, sin mixes comerciales.

Quién es Lucía Gómez

Su historia empieza donde empiezan casi todas estas cosas: con un problema de salud propio. Un diagnóstico de candidiasis intestinal crónica la obligó a eliminar el gluten, y a partir de ahí se pasó siete años probando hasta dar con una fórmula que funcionara de verdad.

Su formación no es de aficionada:

  • Chef formada en la academia Matthew Kenney
  • Especializada en alergias alimentarias en Nutriscience
  • Pastelería en la escuela de Jordi Bordas
  • Autora de dos libros: Cocina tu Cambio y Ama lo que comes, este último número 1 en Amazon en su lanzamiento
  • Más de 20.000 alumnos en diez años de proyecto

Conocer el método de Lucía →

Qué hay dentro de verdad: 12 bloques y 67 lecciones

La página de ventas anuncia 11 módulos y más de 60 lecciones.

Cuando entras en el aula, lo que hay son 12 bloques y 67 lecciones. Uno más de los que se anuncian, y siete lecciones de propina.

No es marketing inflado. Es lo contrario: el curso entrega más de lo que promete.

Este es el temario real, tal cual aparece dentro:

Temario real del aula: 12 bloques, 67 lecciones

1. Introducción · 5 lecciones

Sabes qué comprar y qué no. Utensilios, ingredientes y tabla de equivalencias.

2. Teoría básica · 4 lecciones EL BLOQUE CLAVE

Harinas, almidones, aglutinantes y levaduras. Aquí dejas de copiar recetas y empiezas a entenderlas.

3. Crepes y tortitas · 6 lecciones

Victorias rápidas desde el primer día. Sin fermentación, sin espera.

4. Masas saladas · 10 lecciones

Pizza, pasta fresca, empanada, focaccia, naan. La noche de pizza vuelve a tu casa.

5. Panes rápidos sin fermentación · 6 lecciones

Pan en un rato, sin planificar. Incluye versiones keto y sin harina.

6. Teoría de los panes fermentados · 8 lecciones

Levaduras, agua, sal, formado, greñado, horneado. Entiendes por qué falla un pan antes de que falle.

7. Panes fermentados (práctica) · 6 lecciones

Integrales al 85% y al 100%, avena, sarraceno, fermentación natural. Pan de verdad.

8. Panes de molde · 5 lecciones

El pan del desayuno y del bocadillo del cole. El que más se usa en casa.

9. Panes gourmet · 6 lecciones

Pasas y nueces, aceitunas y romero, multisemillas. Para cuando ya te sale bien y quieres jugar.

10. Panes tipo baguette · 2 lecciones NO ANUNCIADO

No aparece en la página de ventas. Barra crujiente, sin gluten.

11. Bonus: masa madre con Ibán Yarza · 5 lecciones BONUS

Un módulo completo, no un vídeo suelto. Masa madre sin gluten explicada por quien más sabe.

12. Bonus extra · 4 lecciones BONUS

Baguettinas y chapatas, harinas caseras y una masterclass de panes perfectos.

Temario del curso Masas y Panes sin Gluten dentro del aula de Cocinando el Cambio
Los módulos, tal como se ven al entrar en el curso.

Un módulo que no está en la página de ventas

El bloque 10, Panes tipo baguette, no aparece en la web cuando compras. Aparece dentro.

Son solo dos lecciones. Pero una baguette sin gluten que cruja por fuera y sea tierna por dentro es de lo más difícil que hay, y ahí está.

Y el bloque que de verdad importa es el 2

Si tuviera que quedarme con un solo módulo, sería el de teoría básica.

Son cuatro lecciones. Ni una receta. Y es lo que separa este curso de cualquier recetario de YouTube.

Ahí es donde entiendes qué hace cada harina, por qué el psyllium sustituye al gluten, cuánta agua admite una masa y qué pasa si te pasas. Es exactamente lo que me faltaba a mí cuando llevaba años haciendo pan sin saber por qué me salía.

Sin ese bloque, tendrías 41 recetas. Con él, tienes un método. Y con un método puedes hacer las 41 recetas y todas las que se te ocurran después.

Los cuatro bonus

Los bloques 11 y 12 del aula son bonus. Cuatro cosas que no forman parte del temario base y que suman bastante:

  • Masa madre sin gluten con Ibán Yarza — cinco lecciones. Un módulo entero, no un vídeo de cortesía.
  • Baguettinas y chapatas crujientes — el pan de bocadillo, que es de lo más difícil sin gluten.
  • Cómo hacer tus propias harinas — sale más barato y controlas exactamente el grano que usas.
  • Masterclass «Panes sin gluten perfectos» — los fallos más habituales y cómo corregirlos.

Los dos primeros son los que más he usado. El de las harinas caseras es el que más lejos lleva el argumento del curso: si ya estás controlando qué lleva tu pan, el siguiente paso lógico es controlar también de dónde sale la harina.

Se desbloquean dos semanas después

Un detalle práctico: los bonus no están disponibles desde el primer día. Se desbloquean dos semanas después de la compra.

Está dicho en la página de ventas, pero en la sección de preguntas frecuentes, donde poca gente llega.

No es grave —tienes acceso de por vida y en dos semanas tienes suficiente con el temario base—, pero es mejor saberlo que descubrirlo.

Ver el temario completo →

Mi experiencia: qué he horneado y cómo me ha salido

Hasta aquí te he contado qué trae el curso. Ahora te cuento qué pasa cuando lo usas de verdad, que es lo que no vas a encontrar en las otras reseñas.

He hecho, sobre todo, dos panes: el integral al 85% y el keto sin harinas. No porque sean los únicos que me interesen, sino porque son los que mejor encajan con cómo como yo. Tengo varios más en la lista de pendientes.

El primero fue el keto, y salió a la primera

Empecé por el pan keto, sin harinas. Y salió bien de primeras: subió, cuajó y tenía buena miga. Para ser un pan sin harina y sin gluten, me sorprendió.

El integral al 85% también salió bien la primera vez, pero ahí sí hubo matiz: le puse el agua justa y quedó un pelín denso para mi gusto. Nada incomible —estaba bueno igual—, pero no era exactamente lo que yo quería.

Y aquí es donde el curso demuestra que es un método y no un recetario: como entiendes lo que hace cada ingrediente, sabes qué tocar. Fui subiendo el agua poco a poco en las siguientes hornadas hasta dejarlo a mi gusto. No a base de prueba y error a ciegas, sino sabiendo por qué lo hacía.

Un descubrimiento: la harina de sorgo

Tuve que comprar una harina que no había usado nunca: sorgo. Y ha sido un pequeño hallazgo. Le da al pan un color y un sabor especiales que no consigues con las harinas de siempre.

Es justo el tipo de cosa que no sabías que te faltaba hasta que la pruebas. Y es también un ejemplo de a dónde te lleva esto: empiezas queriendo hacer «un pan» y acabas descubriendo ingredientes y combinaciones por tu cuenta.

Los comentarios los leo siempre

No he necesitado preguntar nada todavía. Pero los comentarios de cada receta los leo siempre, porque ahí está resuelto medio camino: dudas de otros, ajustes que han probado, problemas que a lo mejor tú vas a tener y que alguien ya solucionó.

Es de esas cosas que no valoras hasta que las usas. Aprendes tanto de lo que preguntan los demás como de la propia receta.

¿Y en casa?

En casa mi pan les encanta. Y te doy un dato honesto: en mi casa también se come pan de trigo, del horno de toda la vida. No somos una familia sin gluten al cien por cien.

Y aun así, mi pan gusta. Que a gente que puede elegir el pan de trigo le apetezca el tuyo sin gluten dice más que cualquier cosa que yo te pueda contar aquí.

Y esa es, al final, la mejor forma de resumirlo. Este curso no va de pan. Va de dejar de conformarte con lo que hay en el lineal y aprender a hacerlo tú, a tu manera, con lo que tú decidas.

Si estás en ese punto, es para ti.

Empezar donde yo empecé →

Lo que más me gustó del curso

No necesitas comprar nada raro

Un bol, una cuchara, las manos y el horno que ya tienes.

No hace falta amasadora, ni panificadora, ni robot de cocina. Y esto no es un detalle menor: la mitad de los cursos de panadería que hay por ahí dan por hecho que tienes 300 € en maquinaria en la encimera.

Sí necesitas báscula digital. Pero eso son quince euros y te va a servir para el resto de tu vida en la cocina.

Te enseña un método, no una lista de recetas

Ya lo he dicho antes, pero es lo más importante: el curso te enseña por qué funcionan las cosas.

La diferencia práctica es esta. Con un recetario, si te falta una harina, estás bloqueado. Con un método, sabes por cuál sustituirla y qué vas a tener que ajustar.

Eso es lo que convierte 41 recetas en un número indefinido de panes.

Los ingredientes son limpios de verdad

Sin goma xantana. Sin goma guar. Sin mixes comerciales. Sin azúcares añadidos. Sin aceites refinados.

Suena a eslogan, pero cuando abres las recetas y ves la lista de ingredientes, ahí está: harinas integrales, psyllium, semillas, agua, sal, levadura, aceite de oliva.

Esto no es un curso de «pan sin gluten» a secas. Es un curso de pan sin gluten y sin tonterías, que son dos cosas muy distintas y solo una de ellas te interesa.

Hay alguien al otro lado, y eso vale más de lo que parece

Funciona a modo de soporte público. Al final de cada receta hay comentarios abiertos. Preguntas lo que sea —una harina que no encuentras, una masa que no sube, un cambio que quieres probar— y responden.

Pero lo interesante no es que respondan. Es que las respuestas se quedan ahí, a la vista de todos.

Cuando llegas a una receta, ya tienes debajo las dudas de los que pasaron antes que tú. Y muchas veces la pregunta que ibas a hacer ya está resuelta, con su respuesta, en la conversación de otra persona. Sin haber preguntado, ya has aprendido algo.

Eso convierte cada receta en algo que crece con el tiempo. Un PDF descargado de internet es lo que es el día que lo descargas. Esto no.

Y sobre todo: es el momento en el que la gente abandona. Sacas del horno algo que no se parece a la foto, no sabes qué has hecho mal, y decides que esto no es lo tuyo. Con un recetario, ahí se acabó. Aquí preguntas, o lees lo que preguntó otro, y sigues.

Es para siempre

Pagas una vez y lo tienes para siempre, con las actualizaciones incluidas.

No es una suscripción. No caduca. Si lo compras hoy y te pones en serio dentro de seis meses, sigue ahí.

La textura no es la del pan de trigo (pero no la echas de menos)

Se acerca mucho. Más de lo que esperaba. Pero si vienes de comer pan de trigo toda la vida, la primera vez notarás que no es exactamente lo mismo.

Lo digo porque es justo decirlo. Ahora bien, esto no es la parte mala de la review: es donde el pan casero gana.

Son panes con un sabor espectacular. Aguantan varios días en la nevera sin problema. Los puedes congelar enteros o en rebanadas e ir descongelando lo que necesites. Y ganan muchísimo al calentarlos un poco —tostadora, plancha, horno, air fryer—: ahí es cuando se ponen crujientes por fuera y tiernos por dentro.

Te lo digo claro: un pan de esta calidad no lo encuentras en ningún obrador. Ni en el mejor. Lo he buscado.

Así que sí, no es pan de trigo. Es otro pan. Un pan que, una vez pruebas, repites.

Se cocina con báscula, y hay que ajustarlo a tu cocina

Dos cosas prácticas que van juntas.

La primera: necesitas báscula digital, de las que pesan al gramo. En pan sin gluten las proporciones perdonan poco. Un poco más de psyllium y la masa se vuelve gomosa; un poco menos y se desmorona al cortar. Aquí no se cocina a ojo. Son quince euros y te duran toda la vida, pero si eres de cocinar a puñados, toca cambiar el chip.

La segunda: aunque midas al gramo, cada horno calienta distinto y cada harina absorbe el agua a su manera. Las recetas funcionan, pero los primeros panes te servirán para coger el punto a los tuyos. No es un fallo del curso: es algo inherente a hacer pan. Solo que aquí conviene saberlo desde el principio.

Es cuestión de organizarse

Los panes fermentados llevan su tiempo. No de trabajo —eso es poco—, sino de espera.

Al principio se hace raro encajarlo en el día. Pero con el tiempo te habitúas y se convierte en rutina: lo dejas en marcha, sigues con lo tuyo, y cuando quieres darte cuenta ya está.

Y para los días sin tiempo, el curso tiene un módulo entero de panes rápidos sin fermentación. Los fermentados son para cuando puedes organizarte; los rápidos, para el resto.

En resumen

✓ A favor

No necesitas maquinaria. Bol, manos, horno y una báscula.

Es un método, no un recetario. Entiendes por qué funciona cada cosa.

Ingredientes 100% limpios. Sin gomas, sin mixes, sin azúcares añadidos.

Soporte público en cada receta. Preguntas, responden, y queda para todos.

Acceso de por vida. Pagas una vez, con actualizaciones incluidas.

✗ A tener en cuenta

La textura no es la del pan de trigo. Se acerca mucho, pero no es idéntica.

Tienes que adaptarlo a tu cocina. Las recetas funcionan; solo hay que coger el punto a tu horno y tus harinas.

Necesitas báscula. Aquí no se cocina a ojo.

El pan fermentado lleva espera. Aunque también hay panes rápidos sin fermentación.

Preguntas frecuentes sobre el curso Masas y Panes sin Gluten

¿Merece la pena el curso de Lucía Gómez?

Si comes sin gluten y quieres hacer tu propio pan sin depender de los ultraprocesados del súper, sí. El curso te enseña un método, no cuatro recetas sueltas, y eso es lo que marca la diferencia a largo plazo. Si no piensas encender el horno, no.

¿Necesito experiencia previa en panadería?

No. El curso empieza desde cero, con un módulo de teoría básica y otro de utensilios e ingredientes. Yo ya hacía pan antes y aun así aprendí cosas que no sabía, así que sirve tanto si partes de cero como si ya tienes soltura.

¿Hace falta panificadora o alguna máquina especial?

No. Se hace todo a mano: bol, cuchara, las manos y el horno. Lo único que necesitas y quizá no tengas es una báscula digital, que cuesta unos quince euros.

¿Cuánto cuesta el curso y cómo se paga?

El precio es de 277 €, con opción de pagarlo en dos plazos de 147 € o hasta en doce cuotas. El pago se gestiona a través de Hotmart.

¿Tiene garantía de devolución?

Sí. Hotmart aplica una garantía de 15 días: si en ese plazo el curso no es lo que esperabas, puedes pedir el reembolso.

¿Cuánto se tarda en hacer un pan?

Depende del tipo. Hay panes rápidos sin fermentación que salen en poco más de lo que tarda el horno. Los fermentados llevan horas, pero de espera, no de trabajo: el tiempo activo en la cocina es poco.

¿Sirve si soy celíaco?

Las recetas son sin gluten, sin harinas de trigo ni trazas en los ingredientes. Aun así, si eres celíaco diagnosticado, la responsabilidad de evitar la contaminación cruzada en tu cocina y de comprar harinas certificadas es tuya. El curso enseña a hacer el pan; la seguridad de tu cocina la pones tú.

¿No me basta con recetas gratis de internet?

Puedes intentarlo, yo lo hice durante años. El problema de las recetas sueltas es que, cuando algo falla, no sabes por qué ni cómo arreglarlo. Lo que compras aquí no es sólo el acceso a las recetas: es entender el método y tener a alguien a quien preguntar cuando el pan no sale.

¿Vale lo que cuesta?

Vamos con la pregunta incómoda: 277 € por un curso de pan.

Lo pensé yo también cuando lo compré. Es dinero.

Pero míralo con perspectiva. Si comes sin gluten, ya estás pagando de más por el pan: un pan de calidad de verdad, del bueno, ronda los 5 o 6 € y te dura dos días. Haciéndolo en casa, con buenas harinas, ese mismo pan te sale por una fracción. En unos meses el curso se ha pagado solo, y a partir de ahí es dinero que te quedas.

Pero no quiero venderte esto como un ahorro, porque no es la razón para comprarlo.

La razón es que aprendes a comer mejor. A hacer un pan sin gomas, sin azúcares, sin porquerías, con las harinas que tú elijas. Un pan que ningún obrador te va a dar exactamente como lo quieres. Eso no tiene precio de comparación, porque no se vende en ningún sitio.

Así que mi respuesta honesta es: si vas a hacer pan, se paga solo y encima comes mejor. Si no vas a encender el horno, no lo compres. Tan sencillo como eso.

Mi opinión final sobre el curso

Después de hacer el curso, hornear sus recetas y comparar sus panes con lo que compraba antes, mi opinión es clara: merece la pena, pero no para todo el mundo.

Te lo dejo sin rodeos.

✓ Cómpralo si…

Comes sin gluten y estás harto del pan industrial.

Quieres entender lo que haces, no solo seguir recetas.

Te importa lo que comes tú y lo que come tu familia.

Estás dispuesto a encender el horno y a coger el punto a tus primeras hornadas.

✗ No lo compres si…

Buscas pan perfecto a la primera y sin implicarte.

No piensas cocinar: prefieres seguir comprándolo, y es legítimo.

Esperas una réplica exacta del pan de trigo. Se acerca mucho, pero es otra cosa.

Para mí ha sido una buena inversión. No por lo que me ahorro —que también—, sino porque he recuperado algo que había perdido al dejar el gluten: comer buen pan sin renunciar a la salud.

Ver el curso en la web oficial →

Publicado en agosto de 2026. Próxima revisión prevista: enero de 2027. Los precios y condiciones del curso pueden cambiar; comprueba siempre la información actual en la web oficial.

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